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Carrito

Lo que El señor de los anillos y Juego de tronos nos enseñan sobre la comunidad

By 29 abril, 2024Varios
Final de la trilogía El señor de los anillos.

De Regina Camps.

Lo primero, vamos a poner de fondo la banda sonora adecuada. Perfecto, empecemos.

Estas manitas prometieron escribir sobre las drogas y El señor de los anillos (tanto la saga de J. R. R. Tolkien como su excepcional adaptación cinematográfica), pero la vida, aunque a veces lo parezca, no la escribe el guionista más avezado ni el que más giros finales, llamados comúnmente plot twist, introduce en las historias. Esa tesis vuelve al cajoncito de arriba a esperar el momento adecuado para salir a jugar; eso sí, una parte sigue con nosotras: la épica de la unidad de una comunidad que decide dejar de pelearse para alcanzar el bien común, sobrevivir y hacer del suyo un mundo donde no gobiernen las sombras.

Si bien es cierto que tiros (en su acepción más fiestera) y derechas parece que forman parte de un todo repleto de burpees, ese ejercicio en el que se realizan flexiones de pecho, sentadillas y saltos verticales todo seguido), a veces quien ostenta el poder nos regala la lección más valiosa: reivindicar el amor, la empatía, los sentimientos. En un mundo en el que se quiere poner de moda el malismo y machacar a las personas que sufren, en el que hay que pedir perdón por no ser de piedra o un psicópata, tal y como hablábamos en nuestra última cita, El amor siempre acaba ganando al odio, se agradece que a veces ganen los optimistas.

Fotograma del capítulo ‘La larga noche’ de la serie Juego de tronos.

Confiando en que hayan visto tanto la trilogía jacksoniana de los anillos como la serie Juego de tronos (adaptación deslumbrante de otra novela río épica, escrita por George R. R. Martin), lanzaremos la caña de pescar para desgranar la idea inicial del artículo con el cebo de un pequeño resumen muy personal: el mal acecha y solo si nos juntamos podremos vencerlo.

Ya, dicho así les arrebatamos la épica a ambas historias río, mar y continente, pero esta idea es la necesaria y “todos somos contingentes” que decía Cuerda en la película de culto Amanece que no es poco. Pero la complejidad es un puzle cuyas piezas esquina son las primeras que debemos encontrar para establecer el marco de acción. Síganme de nuevo en mis locuras, por favor.

Fotograma de Amanece que no es poco.

En ambas ficciones audiovisuales repletas, como no podía ser de otra manera, de intertextualidad (recuerden, referencias culturales), todas las tramas convergen en un punto crucial: la unidad de quienes no desean ver el mundo arder. Convendremos que en España está la izquierda un poco desencantada, reprochona, con actitudes muy infantiles (unos partidos más que otros) y con el telescopio apuntando a su propio culo. Perdón. Pero alguien tenía que decirlo.

Por desgracia, decir que la izquierda se rompe ya es un meme sin gracia y en un momento en el que resurgen en toda Europa los saludos fascistas y las ideas reaccionarias para subirnos a un Delorean tuneado que aún nos quiere llevar más atrás, como ya hemos comentado en otras ocasiones, seguramente en las redes sociales, es sencillamente no estar a la altura. Pero ojo, que aquí no reinvindicamos la misa de doce. Busquemos soluciones, no culpables, que es lo más productivo al final.

En Juego de tronos, la “compañía del anillo” al que hace mención Tolkien en la historia de los Hobbits está representada por la población viva de los Siete Reinos: hombres y mujeres de toda condición social, edad (y altura) que deciden sumar fuerzas y luchar a muerte para detener a “los caminantes blancos”, los no vivos, quienes para entendernos serían aquellos que nos quiere arrebatar al resto los derechos y libertades conquistados durante siglos.

En lo que respecta a la que quizá sea la novela más influyente del género de aventuras y fantasía, la de Tolkien, la misión de la compañía o comunidad es proteger y acompañar al portador del anillo único para destruirlo y poder así vencer al señor oscuro Sauron. El portador de tal carga acaba asimismo destruido porque, como ya desmenuzaremos cuando hablemos de drogas en nuestra próxima cita, ese anillo se forjó para “atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”. Además, tiene voluntad propia y desea controlarnos y esclavizarnos. A todas.

Si algo queda claro al final de la aventura de La Comarca es que sin la comunidad y especialmente sin sus amigos, el portador del anillo, Frodo, un hobbit bondadoso e inocente jamás hubiera conseguido realizar su misión y mucho menos sobrevivido. Pero no solo: sin los hobbits, la Tierra Media hubiera sucumbido a las fuerzas reaccionarias y a la oscuridad total. Porque una sola persona no puede con todo.

En ninguno de los relatos que nombramos hay un único héroe que salva el mundo y derrota al enemigo, sino que se teje una red de protección, un ejército de personas valientes y bondadosas que ayudan al líder y le defienden, conformando un muro de protección más resistente que el de hielo de la historia de la lucha por el trono, la de Martin.

Comparecencia de Pedro Sánchez la mañana del 29 de abril de 2024

Este lunes 29 de abril de 2024 a las once de la mañana, Pedro Sánchez Castejón nos ha comunicado de forma no tan sutil que o las izquierdas dejan de pelearse, se unen y luchan junto a la sociedad civil por el bien común o él se acabará marchando en cuanto pueda porque los héroes no existen y él no es ningún mártir. Solo la comunidad puede defender la democracia. Y ya es hora de volver a tejer la red.

Y esto va por los juristas y los periodistas: sin vosotros, no podremos conseguirlo.

PD: Si les gusta la música, les animo a visionar este magnífico análisis de Jaime Altozano sobre  la excelsa partitura de Howard Shore.