De Regina Camps

La política implica gestionar, regular y sofocar los conflictos sociales. Garantiza la integración social. Es el conjunto de normas y obligaciones sin las cuales quedaríamos a merced de los abusones y matones.
La política tiene un alcance colectivo y es la responsable de que la comunidad humana pueda subsistir y desarrollarse. Es también la que nos dota de herramientas vinculantes para asegurar que disminuye la asimetría de cargas, obligaciones, privilegios y derechos que caracteriza una sociedad desregulada y asalvajada.

Las diferencias sociales producen desigualdades fiscales, de oportunidades, de riqueza material, familiares, productivas, etc. Sin la política, cada vez habría más personas marginadas y en condiciones de inferioridad. Quedaríamos a merced de un marco de incertidumbre, de inseguridad y de miedo constante.
La política es una herramienta con la que avanzar hacia el respeto, la igualdad, el bienestar, la justicia, la paz y la libertad. Sin ella, todo sería caos, la ley del más fuerte, el salvaje oeste.
Hay un relato que todo lo emponzoña desde que tengo uso de razón, uno cuyo maridaje analizamos extensamente en nuestro anterior encuentro Sobre El señor de los anillos, Iker Jiménez y Pablo Iglesias: todos son iguales, todos roban, la política no sirve de nada, el Estado nos ha abandonado. Hay actores muy poderosos que gastan una ingente cantidad de dinero para que este relato ideológico lo inunde todo, porque quieren que venza la antipolítica, quieren que venza Daniel Sancho descuartizando nuestra democracia.

Y este cuento de terror, este pantano de la tristeza, hunde y asfixia a quienes llegan a la conclusión de que mientras haya un solo problema no resuelto significa que no se está haciendo nada y la política no sirve.
Son demasiados años ya de este reguero de lodo tóxico en el que flotan sospechas y juicios condenatorios cuando hablamos de política. Sin duda es un marco ganador dibujado por el neofranquismo del PP y sus sicarios macarras y fascistas que militan o trabajan para Vox en el que la política se asocia a engaño, corrupción, manipulación. «Yo no soy ni de izquierda ni de derechas».
La política es ante todo cooperación, solidaridad y progreso. Pero no solo: es rescate, convivencia, certidumbre, cuidados, es ciencia y tratamiento. La política es cura, es futuro.

Y todo lo demás es ruido de perdedores y farloperos que no aceptan la democracia y pretenden volver a encerrarnos en una cueva de ignorancia, odio, violencia y Santa Inquisición.
Os lo suplico, no se lo permitamos. Salgamos de sus relatos de mierda, literalmente, y limpiemos las calles nuevamente. Juntas. Como siempre lo hemos hecho.