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Carrito

Togados golpistas en tu zona. Sin tarjetas ni mierdas.

By 18 abril, 2024prueba
Poltergeist
de Regina Camps.




Este artículo no se entregaría nunca terminado porque cada día amanecemos con un nuevo capítulo de este sainete sin gracia, de este chiste de mal gusto en el que se han convertido algunas de nuestras instituciones judiciales, gracias al PP, claro.

Hoy, mismo, 18 de abril de 2024 se publica en numerosos medios que el presidente de la asociación Dignidad y Justicia y diputado de Ayuso, Daniel Portero, intenta que la Audiencia Nacional investigue la relación del líder de EH Bildu, Otegi, con un secuestro de Hergueta en 1980 y le impute por ello, a pesar de que la Fiscalía ya determinó que los hechos están prescritos. A tres días de las elecciones vascas.

Daniel Portero

Hace poco se demostraba que Mónica Oltra ha sido la nueva víctima del Lawfare español. Sí, ese que no existe. Una vez más, el Partido Popular ha usado mecanismos judiciales para apartar candidaturas de izquierdas y robar así a la ciudadanía escaños de diputados progresistas a los que votaron.

Ya lo ven, hay jueces que realizan investigaciones prospectivas (sin sustento indiciario), algo vedado por la jurisprudencia como aclaró la Fiscalía General del Estado en una circular de 2013. Para entendernos, está prohibido investigar “por si suena la flauta” sin la existencia de indicios que lo justifiquen. Es ilegal, vamos.

Joaquín Urías, exletrado del Tribunal Constitucional y profesor de Derecho Constitucional, recuerda que a pesar de que el instructor del caso lo archivó en 2021, «la audiencia lo obligó a iniciar una investigación prospectiva que llevó a que fuera imputada». Recordarán también que el exjuex Alba fue condenado a prisión por conspirar contra su colega de profesión Victoria Rosell, la que fue delegada del Gobierno. Progresista, por supuesto.

Y cómo olvidar ciertas pasadas de frenada, que pueden revisar gracias a la hemeroteca, de los jueces Marchena, García Castellón, Espejel, Escalonilla, Lesmes, Llarena, Aguirre, Lamela o Velázquez. O lo de Ferraz, con Telegram, ¿recuerdan?

Pero ahí no acaba todo: el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lleva cinco años secuestrado por el PP y sus marionetas, unos vocales caducados que están ocupando un puesto de forma inconstitucional, además de impedir ocupar un 30% de plazas en el Tribunal Supremo, lo que implica 42000 asuntos sin resolver. Togados golpistas en tu zona. Sin tarjetas ni mierdas. Hablando de títeres, ¿han visto la extraordinaria fantasía Cómo ser John Malkovich?

Fotograma de la película Cómo ser John Malkovich (1999) con John Cusack

En fin, ya se sabe: el sueño de la impunidad produce monstruos. Llevamos más de veinte años observando cómo unos señores con toga y total impunidad pretenden pisotear la Constitución y la soberanía popular, haciendo peligrar la estabilidad democrática. Porque, casualmente, el CGPJ se bloquea cuando no gobierna el PP. La casualidad, que diría nuestro filósofo de cabecera Ignatius Farray. Todo empezó con Aznar. Y así están las cosas en España: las marionetas de un partido reaccionario y trumpista están envenenando y allanando nuestra morada civilizatoria cual Craig Schwartz usando a John Malkovich como a un títere en aquella deliciosa fantasía de Spike Jonze que deberíamos volver a revisar. Eso sí, se diría que estos golpistas no recuerdan cómo acaba la cosa para Craig.

Si bien es cierto que la mayoría de juristas respetan la separación de poderes y no se extralimitan de sus funciones, aquí nos hemos centrado en quienes no, debido al peligro que representan estos togados que solo piden respeto a la separación de poderes cuando les niegan poder nombrarse entre ellos cuando en realidad eso significaría otra cosa.

Lo más terrible es que parecen no existir herramientas para liberar nuestra democracia. ¿Sabían que 10 de los 16 jueces del Tribunal de Orden Público franquista ascendieron al Tribunal Supremo o la Audiencia Nacional? De aquellos polvos de Cuelgamuros…

Por su parte, el exfiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, señala en su libro La guerra de los jueces que «la intromisión judicial en las actividades y competencias de las Cortes Generales y los Parlamentos autonómicos constituye un grave atentado contra la soberanía nacional y el principio de la división de poderes; en definitiva, contra la democracia». A este respecto, una servidora les anima a leer el último artículo de Pallín, La conjura de los senadores, para comprender la magnitud del problema.

Y quizá debamos consultar la Constitución más a menudo para tener claro que la justicia emana del pueblo y se administra por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, pero que son las Cortes Generales (Congreso de los Diputados y Senado) las que representan la soberanía popular.

En un artículo anterior, La vida es un palíndromo, pal, palíndromo, analizamos el futuro y cómo dirigirnos hacia él. Hoy urge hablar del pasado al que nos quieren llevar ciertos señores, y algunos señoros, cuyas puñetas manchan de indignidad. Si algo hemos aprendido leyendo el BOE, parte de la hemeroteca, varios libros de historia y la ficción audiovisual es que un vehículo que pretenda llevarte al pasado es un monstruo. Hay múltiples ejemplos de películas, a cuáles más locas, protagonizados por el engendro del pasado que nos ayudan a entender esta realidad tan compleja.

Jack Nicholson en El resplandor (1980) de Stanley Kubrick

Puesto que los seres humanos somos memoria y el cine nos hace eternos e inmarchitables, les animo a volver a ver El resplandor y Poltergeist, inmejorables vehículos para entender todo lo antedicho, puesto que el franquismo es la aluminosis, el cementerio, de nuestra “modélica transición” y de poco sirve (parafraseando a los maestros Jordi Balló y Xavier Pérez) pedirles a los «espejos deformadores de la destrucción de su creador» ―el Dr. Frankenstein Franco Bahamonde, escultor de las 265 normas preconstitucionales aún en vigor en nuestra legislación― que dejen de envenenar nuestra democracia. Debemos echarles.

Aprovechando que hemos cambiado la hora no hace demasiado, ha llegado el momento de que modifiquemos también la de nuestra transición: la población demócrata debe asumir que los fantasmas del Hotel Overlook practican la guerra jurídica y urge salir del laberinto. Debemos, en fin, empezar a exigir que el CGPJ, la Audiencia Nacional y la Sala Segunda del Tribunal Supremo se disuelvan y entreguen a los golpistas que tienen secuestrada la soberanía popular española.

PD: La próxima semana anímense y revisen también la trilogía Jacksoniana El señor de los anillos. Porque en nuestra próxima cita, hablaremos de drogas y maltratadores. Verán como lo disfrutan.

Regina Camps: Filóloga, traductora. Habla, escribe, audiodescribe y hace canciones. En Ivoox, Spotify, Itunes…

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